PLL (Luxación primaria de cristalino)

Vom Deutsche Stil

Miniature Bull Terrier

Afijo nº 17298 / FCI: 246/2010

PLL o Luxación primaria de cristalino

 

El PLL, siglas en inglés de Luxación Primaria de Cristalino, es una de las patologías oculares más descritas en la familia de los Terrier, apareciendo con una mayor frecuencia en los Bull Terrier Miniatura, sin quedar exenta de padecerla la variedad Estándar.

 

 

¿EN QUÉ CONSISTE LA LUXACIÓN PRIMARIA DE CRISTALINO?

 

Se produce cuando las fibras zonulares o ligamentos del aparato suspensor del cristalino, encargadas de mantener al cristalino en su posición normal, se rompen parcial (en este caso hablaríamos de subluxación) o totalmente, haciendo que el cristalino se desplace variando su posición anatómica normal, generando una luxación anterior o posterior. En caso de luxación anterior, el cristalino ocupará la cámara anterior del ojo, empujando el iris hacia atrás; en caso de luxación posterior, la lente estará posicionada posteriormente en la cámara vítrea. La luxación de cristalino puede clasificarse como primaria o secundaria. La luxación primaria es de carácter hereditario en el bull terrier miniatura y otras razas y es causada por una debilidad de las zónulas cristalinas que terminan rompiéndose a edades tempranas (antes de los 5 años).

 

 

SIGNOS CLÍNICOS.

 

¿Qué signos podemos ver en nuestro bull terrier miniatura que nos hagan sospechar de PLL? Estos son algunos de los signos que podemos identificar:

- Dolor: veremos el ojo hundido, protrusión del tercer párpado, y párpados cerrados.

- Ojo rojo.

- Edema: veremos una superficie ocular de una tonalidad blanquecina-grisácea.

- Glaucoma: el animal puede presentar buftalmos (agrandamiento del globo ocular), pero hay que tener en cuenta de que el ojo puede tener un aspecto normal en sus fases iniciales (a determinar por el veterinario). A tener en cuenta también que pequeños incrementos pasajeros de la presión intraocular, si no son controlados en su momento, pueden adelantar la aparición del proceso.

- Pérdida de visión parcial/total.

- Apatía: veremos a nuestro animal como triste, sin ganas de jugar o relacionarse…

 

 

DIAGNÓSTICO VETERINARIO.

 

La historia clínica, los signos clínicos y la predisposición racial que existe, pueden hacer sospechar al veterinario de luxación de cristalino al acudir a la consulta con nuestro bull terrier miniatura. Tras realizar el clínico una exploración visual externa del ojo, las pruebas complementarias serán elegidas por el mismo atendiendo a los hallazgos exploratorios y de la sospecha que tenga, para diagnosticar o descartar la enfermedad de la que se trata. Para ello podrá valerse de dicho instrumental:

 

- LÁMPARA DE HENDIDURA: el clínico examina las estructuras anteriores del ojo valiéndose de un haz de luz dirigido hacia el mismo, permitiéndole evaluar las posiciones del cristalino y del iris en ese momento.

 

- TONOMETRÍA: técnica para medir la presión intraocular, método para diagnóstico del glaucoma (como ya comentamos anteriormente, es posible que nuestro animal haya desarrollado un glaucoma en el ojo luxado).

 

- FUNDUSCOPIA: el clínico puede examinar el fondo de ojo de ambos globos oculares a través de la pupila.

 

- ECOGRAFÍA: fácil de realizar y proporciona resultados inmediatos; permite ver la posición que tiene el cristalino y otras estructuras (retina, iris, etc.) en esos momentos.

 

Una vez confirmado el diagnóstico, el veterinario deberá elegir el tratamiento que mejor se adapte al caso en cuestión.

 

 

TRATAMIENTO.

 

El tratamiento a seguir depende del clínico y de cada caso. No es lo mismo tratar un ojo subluxado, que uno con luxación posterior o luxación anterior, con glaucoma o sin función visual.

 

Habrá que hacer una evaluación preoperatoria de la función retiniana, en caso de sospechar de una pérdida de visión en el ojo afectado y de que el clínico opte por realizar cirugía. Para ello el método de diagnóstico idóneo es la electrorretinografía (ERG):

 

- ELECTRORRETINOGRAFÍA (ERG): debe realizarse con el animal bajo anestesia general; evalúa la función de la retina, la cual puede ser el factor limitante de la agudeza visual. Esta técnica consiste en el estudio de los potenciales eléctricos producidos por la retina cuando es estimulada por una luz intensa. Una luz de intensidad, longitud de onda y duración del destello es dirigida a la retina y las diferencias de potencial resultantes son detectadas por unos electrodos colocados alrededor del ojo.

 

Una vez realizada la ERG, existen dos opciones: que el ojo afectado tenga una buena función retiniana (y por lo tanto, una buena agudeza visual), o que en caso contrario dicha función sea pobre o nula.

En casos de unos buenos resultados de la ERG, si existe una luxación posterior de cristalino no se requiere de cirugía. Es posible el tratamiento conservador mediante tratamiento farmacológico, manteniendo al animal en observación periódica y sabiendo que existe la posibilidad de que pueden aparecen ciertas complicaciones, como son el desprendimiento de retina, el glaucoma, o que la lente varíe su posición generando una luxación anterior.

 

Si por el contrario existe luxación anterior de cristalino, teniendo una buena ERG los clínicos optan por la extracción quirúrgica del cristalino, a tener en cuenta la principal complicación de la extracción de la lente luxada: el glaucoma.

 

En los casos de escasa o nula función retiniana, el tratamiento a elegir sería la colocación de una prótesis intraesclerar (consiste en la colocación de una esfera de silicona negra del mismo tamaño que el globo ocular de nuestro perro), o la enucleación (consiste en la extracción del globo ocular y estructuras anejas; en aquellos casos en los que el propietario no opte por la colocación de la prótesis).

 

 

DETERMINACIÓN GENÉTICA: ADN Test.

 

Gracias a la genética, hoy en día podemos saber si nuestro bull terrier miniatura padecerá la enfermedad a lo largo de su vida. Científicos han identificado una mutación en un gen que está asociado con el desarrollo de PLL en numerosas razas, entre ellas el Bull Terrier Miniatura. Con una pequeña muestra de ADN, podremos saber si nuestro perro es libre, portador o afectado. Son unas pruebas muy simples, las cuales podemos realizar nosotros mismos. Actualmente existen dos laboratorios que realizan el análisis de ADN frente a PLL; para coger la muestra de ADN, nos mandan unos “bastoncillos” que debemos frotar por el interior de la boca del perro. Aunque nosotros no lo veamos, con este gesto conseguimos que una cantidad suficiente de células de la mucosa bucal queden adheridas al bastoncillo. Una vez realizado hay que dejar secarlos unos minutos a temperatura ambiente y cerrarlos dentro del sobre que nos adjuntan.

Son pruebas muy fáciles las cuales vienen con un manual de instrucciones para poder realizarlas correctamente. Si pidiéramos más de un kit (porque queremos que analicen el ADN de varios perros), tenemos que tener cuidado de no mezclarlos y saber qué kit es de cada perro e identificarlos correctamente.

 

Los sitios donde podemos solicitar el análisis son tres: OFA (Orthopedic Foundation For Animals, Estados Unidos), AHT (Animal Healt Trust, Reino Unido), Laboklin (Alemania) o NBT (Newbiotechnic, España)

 

Atendiendo a las pruebas, nuestros perros serán calificados como:

 

- CLEAR/LIBRE: estos bull terrier miniatura tienen dos copias normales de ADN. Está demostrado que perros libres no desarrollarán la enfermedad debido a la mutación genética (luxación primaria), pero no significa que no puedan padecerla por otras causas (luxación secundaria). A su vez tampoco transmitirán a la descendencia el gen que la provoca.

 

- CARRIER/PORTADOR: estos bull terrier miniatura tienen una copia de la mutación y una copia normal de ADN. La mayoría de los perros portadores no desarrollan la enfermedad durante su vida, pero existe un pequeño porcentaje que la padece, en torno al 2%.

 

- AFFECTED/AFECTADO: estos perros tienen dos copias de la mutación, por lo que probablemente desarrollen la enfermedad a lo largo de su vida, transmitiendo a su vez el gen a la descendencia. Se recomienda revisiones veterinarias oftalmológicas cada 6 meses.

 

 

QUÉ CRUCES HACER.

 

Al lado se muestra un esquema ilustrativo de los posibles cruces que podemos realizar y de la descendencia que se obtendría en cada caso.

 

Una vez sabiendo esto, está en nuestra mano realizar cruces con cabeza y no mirando nuestro bien particular, sino por la mejora de la raza. Esto es el resultado de muchos años de investigación, una vez aquí, ¿por qué no trabajar con esta valiosa herramienta y realizar cruces con criterio?

 

Mencionar también que en el caso de que queramos hacer criar a una bull terrier miniatura calificada como afectada frente PLL, es recomendable someter a la futura madre a una cesárea programada evitando que se lleve a cabo el parto de forma natural, ya que los esfuerzos naturales que realizaría la hembra durante el mismo, podrían acelerar el proceso y hacer que el cristalino se luxara antes de lo previsto.

 

 

 

Fuente: Articulo del Club bull terrier

 

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